martes, agosto 23, 2005

Víctimas de la "globesidad"


Estudio en EE.UU.

Obesidad avanza sin control

Un estudio dado a conocer los últimos días en Estados Unidos revela que la obesidad no cede y continua su avance sin control.
El análisis hecho por Trust for America's Health, entrega resultados alarmantes. Mientras en 1980 la cifra de obesidad llegaba a 15% de los norteamericanos, en 1997 se elevó a 19.4% y el año pasado llegó a su record histórico de 24.5%.
Si a esta cifra se suma el sobrepeso, practicamente el 65% de los estadounidenses padece de alteraciones graves de peso.
Otro dato alarmante: 15% de los niños (más de 9 millones) tienen obesidad y sobrepeso.
El reporte F as in Fat, How the obesity policies are failing in America tiene proyecciones aterradoras. Las perspectivas para 2008 no son auspiciosas. Se estima que 73% tendrá alteraciones de peso (34% sobrepeso y 39% obesidad).
El análisis hace una revisión del impacto epidemiológico que la obesidad genera en otras patologías como el riesgo de infartos, diabetes o cáncer. Además estima que Estados Unidos pierde $117 billones de dólares cada año producto de la obesidad. De ellos, $61 billones se refieren a costos médicos directos y $56 billones a pérdida de productividad.
Vea el reporte completo en inglés y en formato PDF aquí.

La situación de Chile
(Artículo e infografías originales publicadas el 8 de mayo en El Mercurio)

OBESIDAD LE CUESTA A CHILE MÁS DE US$ 200 MILLONES

El 61,3 por ciento de la población tiene problemas de exceso de peso.

VÍCTOR HUGO DURAN

Pérdidas que podrían fluctuar fácilmente entre los US$ 200 millones y los US$ 280 millones está teniendo cada año Chile para tratar las enfermedades que sufren las personas con obesidad y sobrepeso.
De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Salud, el 61,3% de los chilenos está gordo. Y esto redunda en más casos de diabetes, diálisis, hipertensión, daño cardíaco, infartos, lesiones articulares e incluso algunos tipos de cánceres, como el de mamas, estómago, colon y recto.
Si bien en Chile no hay estudios precisos de costos, la magnitud de la epidemia se asemeja a la de países donde se ha estimado que entre 5 y 7% del gasto total en salud (público y privado) es absorbido en enfermedades provocadas por el exceso de peso. Sólo en diabetes y diálisis, el Fonasa está gastando este año US$ 147 millones ($84 mil millones)
Según expertos, la obesidad sigue aumentando en número y gravedad, en especial en niños. Por lo tanto, de no producirse un cambio radical en los próximos años, el capital social del país estará en juego, habrá un sostenido incremento en el gasto médico, caerá la productividad al tener una fuerza laboral más enferma, y aumentarán las licencias médicas y las jubilaciones anticipadas.
Gladys lleva años tratando de bajar de peso. Ha probado cuanta "solución mágica" le han dado sus compañeras de trabajo y familiares. Ha hecho desde supuestas dietas milagrosas de algunos días, ha tomado infusiones, espirulina, flores de Bach, deja de comer. Y sin darse cuenta, ha sacado y sacado billetes de sus bolsillos, sin resultados positivos.
Así como Gladys, Chile está gastando millonarios recursos contra la obesidad, sin resultados. Y el escenario a futuro es peor. Más licencias, jubilaciones anticipadas y bajas en la productividad serán la tónica en pocos años.
De acuerdo a estimaciones realizadas por los científicos David Thompson y Anne Wolf, el sobrepeso y la obesidad están cobrando cada vez más importancia en el total de gastos en salud. En promedio, van de 2% a 7%, y este gasto se asocia a la prevalencia de la obesidad y el sobrepeso.
Estados Unidos, país donde el 64% de la población tiene sobrepeso y obesidad, el 7% del gasto en salud se destina a enfermedades provocadas por el exceso de peso; es decir, más de US$100 mil millones de dólares anuales.

La "globesidad"

En Chile no se han hecho estudios económicos del impacto generado por los kilos de más y sus enfermedades asociadas. Pero hay un dato relevante: de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud (ENS) de 2004, la obesidad afecta a 22% de los chilenos y el sobrepeso a 38%. A ellos, se debe sumar 1,3% de obesos mórbidos.
El Fondo Nacional de Salud (Fonasa) reconoce al menos gastos cercanos a US$200 millones en infartos, diabetes, hipertensión, diálisis e insuficiencia renal crónica. Por eso, se estima que el país podría estar destinando entre 5% y 7% del gasto en salud a atenciones originadas por la obesidad. Es decir, gastos anuales de entre US$202 millones y US$283 millones. Y eso que no se incluyen los costos indirectos generados por licencias médicas, consumo de medicamentos o bajas en la productividad.
Para dimensionar el impacto de estas cifras hay que comparar: permitiría construir y alhajar más de 200 consultorios, financiar el plan AUGE completo por un año -con sus 56 prioridades-, levantar entre tres y cinco hospitales o construir 120 colegios.
Teresa Boj, nutricionista de la unidad de promoción del Ministerio de Salud, hace un análisis drástico: "Este país tiene poca viabilidad en su desarrollo si no nos tomamos en serio la obesidad. No quiere decir que éste sea un país de Barbie y Kent, sino que cada uno asuma el autocuidado de salud".
Más duro aún es el jefe del programa de obesidad de la Universidad Católica, Manuel Moreno. "La gente que maneja la economía ha sido miope para ver que el costo causado por la obesidad es lejos superior al costo de prevención o al tratamiento. Y estos costos son mayores mientras más obesas son las personas. Lo peor es que esto ocurre en gente adulta joven, en la etapa más productiva de la vida", señala.
Recién a fines de los años 90 científicos avalados por la OMS consideraron a la obesidad como un problema de salud pública mundial.
Fue entonces cuando se acuñaron conceptos como la "epidemia de gordura" o "globesidad". Chile, a esta altura, es parte de este fenómeno, que no fue previsto por las autoridades.
La doctora Cecilia Castillo, ex jefa de Nutrición del Ministerio de Salud, reconoce que no se previó. "Fuimos muy confiados. Hicimos un análisis racional del tema y no consideramos el poder de la publicidad y el marketing. Pecamos de ingenuos". Si no se incluye este factor a futuro, reducir la obesidad no será posible, dice.
A tal punto llega la preocupación, que la Sociedad Chilena de Pediatría evalúa el respaldo a las cirugías digestivas en los niños, dice la doctora Castillo.
El diputado socialista Fulvio Rossi lleva años haciendo propuestas. Es crítico a la forma como Salud ha manejado el tema. Según Rossi, los últimos cinco años se abandonó la prevención y sólo hubo preocupación en sacar adelante la reforma a la salud.

"Hemos fracasado"

"Se ha fracasado en el combate a la obesidad", asegura Rossi. Recuerda que sólo esta semana se ha publicado el nuevo sistema de etiquetado de los alimentos, no hay actividad física real en los colegios, no hay políticas fiscales con los alimentos, gravando los que tienen altas grasas y favoreciendo los más sanos como fruta o la leche descremada.
Pero si se sabe que la obesidad es un problema que puede poner en jaque al capital humano del país y amenazar el desarrollo, ¿por qué se ha hecho tan poco?
El jefe del programa de obesidad de la Universidad Católica, doctor Manuel Moreno, responde: "El tratamiento es caro".
Y es que en una adecuada terapia se involucran numerosos especialistas que deben desentrañar si hay causas propias del paciente, deben educar, cambiar estilos de vida y ver el impacto emocional de este cambio.
Además, se requiere de numerosos exámenes para determinar si hay otras enfermedades asociadas, como dislipidemia (colesperol alto), hipertensión o artrosis, las que tienen que ser evaluadas por un médico nutriólogo, kinesiólogo, nutricionista, médico y siquiatra. Y es que no es llegar e ir a un gimnasio o armarse uno mismo una pauta alimentaria o someterse al estrés de una dieta sin saber si hay otros factores emocionales de por medio, dice Moreno.
El ministro de Salud, Pedro García, señala que hay un problema real de falta de preocupación de la gente. Cuando el daño ya es irreparable, aparecen los infartos, o la diabetes, en especial en gente joven.
Y el Estado debe salir a tratar de recuperarlos con un enorme costo en planes como el AUGE. "Este año, agregamos $16 millones extras para diabetes; en diálisis, estamos gastando cerca de $50 mil millones. Es decir, son costos económicos tremendos", y a ellos se suman los mayores costos en cirugías, donde se gastan más gasas, insumos y medicamentos. García incluso proyecta que si no hay cambios, habrá que modificar la infraestructura para adaptarla a los gordos, lo que tendrá un costo altísimo.

El caso de EE.UU.

Estados Unidos, el país de la comida chatarra y las estadísticas, es un ejemplo de descontrol con la obesidad. Tiene pérdidas superiores a los US$100 mil millones anuales. Pero lo preocupante es lo que ocurre con los hispanos, donde se concentra la mayor prevalencia de exceso de peso. Uno de cada cuatro hispanos que viven en Estados Unidos es obeso y los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) estiman que 64% de la población es obesa o padece sobrepeso, lo que implica 285 millones de adultos. El 33% de esas personas tiene sobrepeso y que el restante 31% es obeso.
Otros estudios hechos en Estados Unidos han demostrado que un obeso gasta 36% más en atenciones médicas y 77% más en fármacos que una persona normal. Incluso el gasto supera a los fumadores. En atenciones médicas, se gasta 21% más y en medicamentos. La Clínica Mayo realizó un estudio en el que se demuestra que los hombres obesos gastaban un promedio de US$ 80 al mes en medicamentos, y aquellos con sobrepeso un promedio de US$39. En cambio, los de peso normal gastaban en promedio US$22 al mes. 28% por sobre lo que gasta un fumador. Se ha llegado a estimar que cada contribuyente estaría pagando cerca de US$200 anuales
En Chile, la posibilidad de incorporar la obesidad en el AUGE no está considerada por ahora, pero sí se incluye la prevención en consultorios y en el examen de salud preventiva en isapres y Fonasa.

MASIVO
9 MILLONES de chilenos, el 61,3% de la población, tiene sobrepeso, obesidad y obesidad mórbida.


Fonasa amplía cobertura de plan piloto a otras tres regiones

Sistema público está empeñado en masificar un programa parecido al que realiza la Universidad Católica.
Lentamente la obesidad comienza a ser tomada en serio.
Paola Pérez, jefa del subdepartamento de Plan de Beneficios del Fondo Nacional de Salud (Fonasa), confirmó que paraeste año se cuadruplicará la cobertura del programa piloto de control de la obesidad, iniciado el año pasado.
En 2004, Fonasa realizó un programa experimental en el que se ofrecía un paquete de prestaciones. Fueron 280 beneficiados en la Región Metropolitana, de los cuales el 95% eran mujeres. Para este año está previsto incluir a 1.120 personas, de las regiones Metropolitana, Quinta, Octava y Novena.
Se trata de un paquete de prestaciones gratuitas en el que Fondo invierte $107 mil por persona. Dura cuatro meses, no incluye fármacos, pero sí un trabajo intenso con médicos, nutricionistas, sicólogos, kinesiólogos y profesores de educación física.
Las personas son sometidas a controles, exámenes para verificar su condición, educación alimentaria, ejercicios grupales e individuales y un posterior seguimiento médico.
Los distintos servicios de salud que se han incorporado a este programa compran la atención a instituciones privadas, consultorios o centros de salud familiar. "Y hemos tenido muy buenos resultados", explicó. De todas formas, está previsto para fines de mayo una evaluación clínica del impacto real que ha tenido este programa, señaló la profesional.
La Universidad Católica también tiene desde hace casi 10 años con un Programa de Obesidad. El paquete es de $204 mil por persona y se asemeja al del Fonasa. El doctor Manuel Moreno, jefe de este programa, explica que la característica de esta alternativa radica en que la atención al paciente es realizada por un equipo multidisciplinario. Médicos nutriólogos, nutricionistas, sicólogos, siquiatras, kinesiólogos y cirujanos digestivos toman a un paciente y lo someten a un tratamiento por cuatro meses.
El paciente se evalúa y se determina si realmente está obeso, se identifican las enfermedades asociadas (diabetes, hipertensión, artrosis), se elabora una minuta nutricional, se determina el gasto energético, se establece un programa de ejercicios y se realizan trabajos grupales.
Lo más importante, dice, es que la persona entienda por qué debe bajar de peso, que conozca los costos de salud y económicos y el impacto que tiene en su familia. Este tipo de tratamiento se considera exitoso si se consiguen una reducción del 10% del peso inicial y una mejoría en las enfermedades asociadas, pero que esto se mantenga a futuro.






Más información en Trust for America's Health.

1 comentario:

Ma®ía Pastora dijo...

Este es un problema que viví desde chica, fui obesa y ahora lucho con los kilos pero ya no estoy al límite de la obesidad.
Muchas veces se refiere a los hábitos, en países nórdicos ha habido políticas de gobierno para cuidar la alimentación en los colegios con mucho éxico y no son cosas que sean imposibles aquí. La obesidad en la mayoría de los casos es cambio de hábitos, aunque hay también algunas que son problemas orgánicos.
Te felicito por este blog :)