Ahora, otro estudio, esta vez de Estados Unidos, confirma el problema.
El siguiente artículo fue publicado en HealthDay por Janice Billngsley.

Escuche bien: cualquier uso de un teléfono celular mientras conduce es arriesgado
Ya sea que hable o escuche, sus probabilidades de un accidente aumentan, según un estudio.
Por Janice Billingsley, Reportera de HealthDay
Escuchar su teléfono celular mientras conduce es tan peligroso como hablar, según un nuevo estudio.
"Parece que la mayoría de personas comprende intuitivamente que la producción [hablar] en un teléfono celular es más difícil que la comprensión [escuchar]. Pero el hecho es que ambos causan mal rendimiento en la conducción", afirmó Tate Kubose, científico cognitivo de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y principal autor del estudio.
Los hallazgos aparecen en la edición del 25 de agosto del boletín Applied Cognitive Psychology.
Para el estudio, aproximadamente 100 estudiantes participaron en dos experimentos que incluían conducir en automóviles virtuales mientras hablaban y luego escuchaban conversaciones en sus teléfonos cel
ulares. Los resultados fueron que tanto escuchar como hablar hicieron que mantener una velocidad fija y mantener su automóvil en un solo carril fuera más difícil para los participantes, en comparación con estudiantes que no usaban sus teléfonos celulares mientras conducían.Kubose dijo que su estudio apoya la creciente evidencia de que son las conversaciones en los teléfonos celulares, en lugar de las manipulaciones físicas de manejar un teléfono celular, lo que más distrae a los conductores.
"A menos que sea una situación de emergencia, no vale la pena el riesgo de hablar o escuchar mientras se conduce", apuntó.
Para el estudio, casi 100 estudiantes tomaron parte en experimentos en los que condujeron automóviles virtuales. Mientras conducían, tenían que proveer respuestas acerca de la disposición de los edificios en el campus de la Universidad de Illinois, o asegurarse de que las declaraciones realizadas por otros sobre las posiciones relativas de los edificios eran correctas. Los investigadores vigilaron varios aspectos de la conducción de los estudiantes mientras realizaban esas tareas.
Los participantes condujeron un simulador de automóvil que era un Saturn SL de transmisión automática modelo 1998. Los experimentos simulaban una carretera rural derecha de dos carriles sin intersecciones ni giros. Soplos de viento simulados aumentaban la dificultad de la conducción, al igual que la presencia de otro automóvil que conducía erráticamente frente al automóvil virtual.
En general, los investigadores encontraron que tanto hablar como escuchar el teléfono redujo la competencia de los conductores en la carretera, lo que causaba una conducción más lenta, más problemas para mantenerse en el carril apropiado, y/o no mantener una distancia segura del torpe vehículo que estaba delante, afirmó Kubose.
Frank Drews, profesor asistente del departamento de psicología en la Universidad de Utah, anotó que investigaciones anteriores han demostrado que hablar en los celulares mientras se conducía multiplicaba por cuatro el riesgo de accidente. Este nuevo estudio es importante porque aumenta la comprensión de por qué el uso de teléfonos celulares es tan arriesgado.
"Este estudio analiza tanto la producción como la comprensión, una dirección interesante, y nos permite obtener conocimientos sobre la función cognitiva", apuntó.
Kubose afirmó que él y sus colegas continúan explorando cómo pone en peligro la capacidad de conducción el uso de teléfonos celulares, esta vez mediante conversaciones naturales en lugar de dar y comprender explicaciones.
En otro estudio reciente, publicado en el British Medical Journal, investigadores australianos encontraron que los teléfonos celulares sin uso de las manos no son más seguros que los que se sostienen en las manos mientras se conduce.

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