jueves, septiembre 01, 2005

Cuidado con los dolores en el embarazo

El siguiente artículo es escrito por Alfredo Arango, redactor de HOSPITAL CORPORATION OF AMERICA, de Miami, Estados Unidos. Ellos se encargan habitualmente de despachar información acerca de los avances que se están realizando en materia de salud en ese estado. En adelante iré publicando diversos artículos muy interesantes y tratados en forma muy didáctica.

Dolor en el embarazo puede ser mortal


Por Alfredo Arango
Redactor médico

Cuando Awilda Tejada decidió venir a Miami para tener su bebé, nunca se imaginó que esa decisión le salvaría la vida a ella y al hijo que durante años había anhelado y ahora esperaba.

“Vine de mi país, la República Dominicana, para dar a luz aquí a los Estados Unidos. Me había hecho una fertilización In Vitro, porque tenía problemas para quedar embarazada. Mi embarazo estaba perfecto y yo me sentía muy feliz, pero de repente me comenzó un dolor a un lado del vientre. Los médicos no encontraban nada, todo lo veían perfecto, pero el dolor empeoraba, no me podía ni poner la mano encima. El dolor, se iba y luego volvía más fuerte”, cuenta Tejada.

Uno de los médicos que la atendió, el Dr. Isidro Antonio Cardella, Ginecólogo Obstetra afiliado al Kendall Regional Medical Center de Miami, explica: “Esta paciente de 32 años se presentó a las 32 semanas de gestación con dolor agudo en el flanco derecho. Hicimos exámenes para ver si se trataba de una piedra en el riñón. Todas las pruebas resultaron negativas, no había infección; sin embargo, clínicamente la paciente empeoraba con un dolor muy agudo, como si fuera un cuadro de apendicitis”.

El misterioso dolor era ya insoportable, así que los médicos se vieron obligados a recurrir a algo extremo, pues tratándose de una mujer embarazada no podían utilizar calmantes muy agresivos, y además sabían que un dolor tan intenso tenía que ser producto de un daño que en cuestión de horas podría poner en peligro la vida de la gestante o del feto. Las alternativas se reducían a una: operar sin saber qué.

“Consultamos al jefe de cirugía del hospital, el Dr. Braulio Sabatés, y entre los dos decidimos explorar a la paciente con el laparoscopio para ver cuál era el problema”, agrega el Dr. Cardella, subespecializado en uroginecología y reconstrucción pelviana, y quien ha sido profesor de medicina de la Universidad de Miami.

Para esa exploración, los médicos utilizaron agentes anestésicos que ya se ha comprobado no hacen daño al feto, ni son tóxicos para el hígado de la paciente como lo eran muchos años atrás. Por medio de dos pequeñas incisiones, los galenos introdujeron una cámara y otros instrumentos.

Luego de comprobar que no se traba del apéndice, ni de los ovarios, que los órganos tenían una apariencia normal, los cirujanos hicieron un hallazgo que les permitió entender lo que estaba sucediendo.

“Se identificó una masa necrótica [tejido muerto] en el lado derecho, era un quiste paraovárico [adyacente al ovario], o lo que también se llama un quiste de Morgagni. El quiste estaba a punto de romperse y causar una infección grande. El Dr. Sabates, muy brillantemente, hizo su incisión y pudimos remover el quiste. Luego de observarla durante 48 horas para detectar la posibilidad de un parto prematuro, se le pudo dar de alta para que continuara con su embarazo normalmente”, añade el especialista.

Las consecuencias si no se hubiera operado a tiempo a la paciente hubieran podido ser muy graves: infección generalizada, lo que se conoce como septicemia y peritonitis, que puede progresar rápidamente y comprometer la vida de la madre y del hijo que está por nacer.

“Me sentí tan feliz de haber pasado ese susto aquí en el Hospital Kendall adonde vine a tener mi bebé. Yo no sé lo que hubiera podido pasar si eso me da en Santo Domingo, porque me dicen que es un caso rarísimo”, comenta Tejada.

Este tipo de situaciones no se pueden prevenir, ni detectar fácilmente en los exámenes que rutinariamente se hace a las embarazadas para monitorear el crecimiento del bebé.

Un estudio de la Universidad de Iowa, citado por el National Center for Biotechnology Information, indicó que de 15 mujeres que presentaron este tipo de quistes, sólo a una se le pudo identificar con sonograma antes de la operación, a las otras sólo se les pudo descubrir el problema al operar. El estudio concluyó: “En nuestra experiencia, los quistes paraováricos y paratubales son difíciles de diagnosticar antes de cirugía con el uso de sonografía transabdominal y transvaginal”.

Esta es una de las razones por las cuales los médicos recomiendan que aunque todos los estudios estén normales, la mujer embarazada que experimente dolor busque atención médica inmediatamente. “El médico debe tener una combinación de sabiduría, experiencia y sospecha, para tener un buen diagnóstico. Eso es muy importante”, dice el Dr. Cardella.

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