
Estudio Chileno:
Detectan alta presencia de azúcar, sal y grasas en los cereales infantiles
Estudio encargado por la Organización de Consumidores y Usuarios (Odecu) halló productos con hasta 46% de azúcar
VÍCTOR HUGO DURÁN
Preocupantes niveles de azúcar, sal y grasas saturadas fueron detectados en los cereales que se comercializan en Chile.
Un análisis encargado por la Organización de Consumidores y Usuarios (Odecu) a un equipo de expertos en alimentación entregó estas conclusiones. En algunos productos, el contenido de azúcar llegó a niveles del 46%. "En otras palabras, en un kilo de cereal, casi la mitad es azúcar", explica Stefan Larenas, presidente de la ONG.
El muestreo consideró 54 productos que se venden en supermercados. Fueron incluidos cereales de las empresas Nestlé, Kellogg's, Ipal, Líder, Jumbo, Nutrexpa, Selecta y Quaker. El equipo investigador no hizo análisis de laboratorio, sino que revisó lo que cada empresa declara en las etiquetas nutricionales. Sólo las dos primeras empresas -multinacionales- informan sobre el contenido. El resto no lo hace, lo que puede implicar que sean aún más altos.
Casos
Benjamín le pide a su madre un puñado de cereales con chocolate cada vez que se sienta a ver películas. Su hermano, Ignacio, le agrega un yogurt al platón que come todos los días.
Su madre jamás miró la etiqueta nutricional de la caja -adornada con dibujos que atraen a los niños-, donde se indica que casi el 40% del producto es azúcar.
Como ellos, miles de chilenos disfrutan diariamente -al desayuno, en la colación escolar, o en el postre- de los "cereales". Hay de colores y sabores múltiples. Pero prácticamente nadie ha puesto atención en lo que dicen las etiquetas nutricionales, por lo menos en los productos que declaran sus contenidos.
"Consumo cereales para evitar el pan al desayuno", contó un fanático de estos productos.
"Ni inteligentes ni saludables. ¿Son golosinas o productos saludables?", se pregunta Omar Pérez Santiago, encargado del área técnica de la Organización de Consumidores y Usuarios, Odecu, que encargó el primer estudio de este tipo por parte de una entidad de la sociedad civil.
Los resultados son, por decir lo menos, preocupantes. Odecu compró todos los cereales que están disponibles en supermercados. Pero no los llevó a un laboratorio, sino que revisó las etiquetas nutricionales junto con un equipo de ingenieros en alimentos liderados por la nutricionista Cecilia Castillo, ex jefa del Departamento de Nutrición del Ministerio de Salud.
Y así encontraron que sólo empresas internacionales -Nestlé y Kellogg's, que concentran casi el 80% del mercado- rotulan el contenido de azúcar. Las empresas nacionales no lo hacen.
"Queremos mostrar a los consumidores mejor información de los alimentos. Para elegir adecuadamente hay que saber distinguir entre publicidad y marketing", señala Stefan Larenas, de Odecu. Éste es el primer paso que se da en este ámbito.
Para los próximos meses ya están preparando otros análisis que buscan llamar la atención no sólo de las autoridades, sino también de las empresas, para que respeten a los consumidores e informen el contenido de sus productos para que sea la población la decida si los compra o no.
Para la doctora Cecilia Castillo, estamos ante un hecho inquietante, pero sigue la tendencia de otros países. De hecho, recordó un artículo de abril de 2004 publicado en la revista British Medical Journal, en el cual los expertos llaman a moderar el consumo de este tipo de cereales debido a las altas concentraciones de azúcar, sal y grasas.
"Encontramos lo mismo que se encontró en Europa y Estados Unidos, que el contenido es muy alto en azúcar y que en algunos es casi cercano al 40%, que no son cereales, sino alimentos en base a cereales", explica.
Dice que la Organización Mundial de la Salud recomienda que un 10% como máximo de las calorías del día provenga de los azúcares. Es decir, no más de 150 calorías al día, lo que equivale a 35 gramos (unas cinco cucharaditas de té). Muchas veces los niños comen dos porciones diarias o una grande, superando este porcentaje, explica.
La conclusión de la experta es lapidaria: "no, no son alimentos saludables".
El etiquetado
Uno de los temas más preocupantes para la doctora Castillo -y para otros expertos consultados por este diario- es que la nueva etiqueta nutricional puesta en marcha por el Ministerio de Salud en mayo pasado no solucionará el tema.
Y es que en ninguna parte se incorporó la obligatoriedad de declarar el contenido de grasas. Es una decisión voluntaria de las empresas.
Ello, pese a que distintos expertos sugirieron al Ministerio de Salud que se obligara a las empresas a declarar los contenidos de azúcar, dado los niveles de obesidad y sobrepeso de la población, que se elevan por sobre el 60% y que podrían estar generando pérdidas por sobre los US$ 280 millones anuales al país.
Sin embargo, Salud no acogió la propuesta. La doctora Castillo y Odecu proponen que los fabricantes de cereales reduzcan o eliminen el contenido de azúcar y eliminen la presencia de sal y grasas en estos productos de alto consumo infantil.
Riesgos potenciales
Expertos consultados por este diario coincidieron en que una dieta con alta dosis de azúcar puede ser nefasta para los niños. El doctor Jaime García Birón, nutriólogo de la Sociedad de Nutrición Clínica, explica que el consumo excesivo de azúcar, sal y grasa implica un riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. Por ejemplo, dice, 50% de la población es sensible al sodio (sal), y por lo tanto es más fácil que desarrolle hipertensión. Las grasas saturadas, a su vez, alteran los niveles de colesterol. Y el azúcar provoca obesidad, síndrome metabólico, resistencia a la insulina y, a futuro, diabetes.
García señala que éstos "no son productos saludables", y que la gente debería preferir no sólo los cereales con rotulado, sino que evitar los que tienen altos niveles de azúcar, potenciar los que son mayoritariamente fibra y reemplazar gaseosas azucaradas por jugos naturales.
A su vez, el jefe de Pediatría del Hospital Clínico de la Universidad Católica, Felipe Heusser, señaló que "los azúcares son los hidratos de carbono de más rápida absorción, se gasta menos en metabolizar y las calorías pasan casi directamente al organismo. Es más fácil ser obeso a costa de consumir azúcar que otros hidratos de carbono, como el arroz o la harina".
Nestlé responde
La multinacional Nestlé aceptó responder las preguntas de "El Mercurio" a diferencia de Kellogg's, donde no hubo respuesta a una solicitud de entrevista.
Nestlé -empresa que concentra casi el 60% del mercado de cereales- respondió a través de una agencia de comunicaciones que los niveles de azúcares presentes en sus productos son adecuados.
Para la empresa, un desayuno balanceado está compuesto por leche, fruta y cereales, que deben aportar el 25% de la energía y nutrientes necesarios. Por eso, añade, "los índices de azúcar presentes en los cereales para el desayuno están directamente relacionados con las necesidades nutricionales que se presentan a esa hora del día, ya que lo que se consume, y recomienda, es ingerir una porción de cereales, leche y una fruta".
La firma explica que una porción implica concentraciones de azúcar de 11 ó 12 gramos, que, sumados a la leche, llegan a unos 18, lo que a su parecer representa "el 20% de la recomendación de ingesta de sacarosa para un niño". Ello no coincide con la recomendación de OMS, y, por el contrario, se acerca casi a la mitad de la ingesta sugerida.
Pero Nestlé también hace mención a la responsabilidad de los padres. "Nadie come una caja de cereales en el desayuno...y, si eso es así, claramente hay un problema de responsabilidad del consumidor frente a su propia salud y la de sus hijos". Por lo mismo -sin tener la obligación legal- en forma voluntaria desglosan los contenidos de azúcar en las etiquetas nutricionales, a diferencia del resto de los competidores nacionales.
A nivel mundial, la compañía ha acogido las sugerencias y por eso prepara un cambio en los contenidos de azúcar. "Nestlé está desarrollando un programa en todo el mundo para reducir los niveles de azúcar en sus cereales para el desayuno en al menos un 10%, que esperamos concluir a fines del año 2006", anunció.
Vea el estudio completo y bájelo aquí
(Este artículo fue publicado el 26 de junio en "El Mercurio". Un par de semanas después, dos diputados recurrieron al Servicio Nacional del Consumidor por publicidad engañosa. Se inició una investigación que aún no concluye)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario