domingo, septiembre 11, 2005

Restricciones al tabaco no afectarán venta en bares y restoranes


Hoy fue un día con bastante información acerca del tabaco. El tema está provocando debate. No obstante, hay informaciones de todo tipo. Desde el estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile en que se evidencia que las restricciones no afectarán la venta en bares y restoranes, hasta la extraña apología al tabaco y su "noble cruzada" por la cultura que publica La Nación.
En lo personal, considero que la nota de La Nación Domingo intenta poner a los adictos como "pobres víctimas" de las restricciones, a los no fumadores como talibanes revanchistas y Chiletabacos como una compañía que más que vender a como de lugar -incluso a costa de captar niños- le interesa la cultura de este país. Quedó muy claro que el artículo no lo escribió Ermy Araya. Pese a mi discrepancia editorial, siento que es un deber ético que puedan leer tanto el artículo publicado en El Mercurio como en La Nación Domingo.

ARTICULO DE EL MERCURIO

Estudio:

Prohibición de fumar subiría las ventas en los restoranes

La norma de la nueva Ley del Tabaco será votada este martes en el Senado.

VÍCTOR HUGO DURÁN

Un reciente estudio hecho por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile revela que el 70% de las personas que acuden a restoranes capitalinos aumentaría el número de veces que va a cenar si es que en ellos se impidiera fumar.
Éste debería ser uno de los temas más controvertidos que el Senado debería tratar el martes próximo en el debate de la nueva Ley del Tabaco.
La norma plantea que en aquellos restoranes o bares de más de 80 metros cuadrados deberán contar con áreas herméticas para quienes fuman y que no podrán superar el 40% del espacio del local.
María Teresa Valenzuela, académica de la División de Promoción de la Salud de la Escuela de Salud Pública, que lideró el estudio, considera que los resultados fueron contundentes y apoyan la propuesta del Ejecutivo que se discute en el Parlamento.

Universidad de Chile:

Estudio sepulta mito de fumar en restoranes

El 70 por ciento de encuestados dice que si prohibieran fumar, aumentarían sus idas a locales.

VÍCTOR HUGO DURÁN

Patricio no fuma. Por eso para él, en vez de ser un agrado es un verdadero sacrificio salir a comer con su mujer. Trata de evitarlo. Ella sí fuma. Al día siguiente de cada salida, debe meter su ropa a la lavadora mientras desaparece la sensación de tener la garganta inflamada. Patricio sueña con ir a restoranes con aire puro.
Andrea es fumadora. Pero le molesta el humo cuando come en un restorán. Dice que haría el sacrificio de fumar en el patio o no fumar con tal de sentir el sabor y olor de los platos.
Como ellos, fumadores y no fumadores reconocen que aumentarían sus visitas a estos locales si en ellos se prohibiera fumar o se evitara que los adictos al tabaco compartieran espacios con quienes no lo son.
El estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, que revela que el 70% de quienes acuden a restoranes capitalinos iría más veces a cenar si en los locales se prohibiera fumar, es relevante para la académica María Teresa Valenzuela -que encabezó la investigación-, porque "los datos dan cuenta de lo mismo que han mostrado varios países cuando se ha implantado esta norma. La gente no deja de ir a los restoranes ni quiere dejar de ir, aun cuando haya prohibición de fumar", dice.
El estudio de la académica de la División de Promoción de la Salud de la Escuela de Salud Pública consideró la entrevista a 200 personas. Se hizo de noche, una vez que habían cenado, y se eligió esta opción, pues es más "voluntaria" que el almuerzo.
De acuerdo con los datos, el 65% de los entrevistados fuma, cifra sobre el 50% de la prevalencia promedio nacional, que es de 43% en adultos.
Las mujeres que no fuman, van 1,5 veces a la semana a cenar, mientras que las fumadoras lo hacen 1,18 veces. En el caso de los hombres, las cifras se invierten, con valores de 1,29 veces y 1,78 veces, respectivamente.
Cuando se les preguntó si estarían de acuerdo con la prohibición, el 69,5% de los no fumadores y el 40,5% de los fumadores la aceptan. El rechazo es de 23,2% entre no fumadores y 49,6% en fumadores. El promedio de esta consulta es: 50,5% a favor de la medida y 40,5% en contra.
Pero a pesar de que hay resistencia a la medida, la actitud es de ir más si ésta se aplica. El 97,1% de los no fumadores y el 55,7% de los fumadores reconocen que aumentarían sus visitas a los restoranes si se impidiera fumar en ellos.Sólo el 2,9% de los no fumadores y el 44,3% de los fumadores bajaría la frecuencia. En promedio, 70% elevaría su ida a los locales y 30% lo reduciría. "Eso es ganancia neta para los dueños de restoranes", dice María Teresa Valenzuela.
Pero además de beneficiar a los dueños de los locales, ayudaría a los clientes y a los trabajadores de dichos establecimientos, los más expuestos al humo.El debate de la ley busca frenar 14 mil muertes anuales y reducir el consumo en adultos (43%) y niños (casi 30% a los 13 años). El ministro de Salud, Pedro García, espera que la norma sea despachada este martes.

Convenio Marco ya es oficial

El ministro de Salud, Pedro García, manifestó su satisfacción por la publicación ayer en el Diario Oficial del Convenio Marco por el Control del Tabaco, de la Organización Mundial de la Salud. Dijo que la ley en trámite recoge en su mayoría las propuestas de este convenio, el primer tratado de salud pública de la historia. "Este convenio no es vinculante, pero sí orienta las estrategias de Chile", dijo. Si bien el impuesto no se abordó en la ley en debate, precisó que en Chile es alto y el resto de las estrategias -publicidad, advertencias, espacios libres del humo- han sido recogidas y pondrán a Chile como uno de los países con legislación más dura contra el tabaco.

Ficha técnica

La encuesta se realizó entre junio y julio. Fue realizada en terreno por las alumnas de cuarto año de Medicina Libertad Méndez e Imai Nesvara. Consideró entrevistas de 17 preguntas a 200 personas. Cien de ellas fueron entrevistadas en restoranes de El Bosque Norte y otras cien en un grupo similar de locales del barrio Bellavista.

ARTICULO DE LA NACION DOMINGO

Chile se sube a la prohibición del tabaco

Fumadores al exilio

Si el Congreso aprueba el proyecto de Ley Antitabaco, Chile será el segundo país más restrictivo con los consumidores. No habrá publicidad, se acaba el patrocinio cultural de Chiletabacos y los fumadores en bares y restaurantes deberán recluirse en salas aisladas y herméticas. Fumar, además de un placer, será todo un lío.

Felipe Saleh

Nacion Domingo

“El ministro del Interior fuma y el de Hacienda también”. En algunos años más, manifestaciones como ésta podrían convertirse en un titular escandaloso. Fumar tabaco es una de las costumbres más populares del mundo. Pero los países occidentales, a la velocidad de diez años, han aprobado cuerpos legales para limitarla al máximo. Quizá porque la evidencia de que la adicción hace daño, aparece demasiado patética. Sólo en Chile mueren 14 mil personas al año de distintos cánceres relacionados con la adicción y otros centenares de ellas usan un micrófono en la garganta para hablar.
René Descartes pensó en el tabaco y dijo que era “una droga de gente honrada”. Las leyes vigentes en el mundo al que Chile pertenece han convertido a los fumadores, un 43% de la población nacional, en sujetos al borde de lo proscrito, o al menos en personas marginales, frente al 57% que reclama su derecho a respirar aire limpio. En 2003, todos los países inscritos en la Organización Mundial de la Salud se reunieron en Ginebra para acordar un instrumento jurídico internacional. El Convenio Marco para el Control del Tabaco, que nuestro ministro de Salud, Pedro García, firmó en Nueva York el 25 de septiembre de ese año.
Un verdadero hito. La firma del acuerdo pactado en la 56o Asamblea Mundial de la Salud, implica que fumar es oficialmente una costumbre que el Estado quiere disminuir y desincentivar. La forma de lograrlo es sin anestesia. Impulsando una ley en sintonía con la europea, que protege a los no fumadores pero tiene un marcado tinte prohibicionista.
“Acá, en Finlandia, la cosa es como se quiere sea en Chile: cero publicidad, venta restringida a mayores de edad, los cigarros son carísimos y las cajetillas vienen literalmente forradas en unos cartelones de letras inmensas con advertencias descarnadas, terroríficas (y ciertas, por desgracia). Y el que fuma sale al patio o al balcón, está asumido; y lo miran muy, muy mal. A pesar de todo, veo niños fumando a la salida de los colegio”, escribe a LND Mariela Cisternas, una chilena de 33 años residente en Helsinski.
Para que el convenio sea practicable, el Congreso debe despachar una serie de modificaciones a la Ley 19.419, que regula las actividades relacionadas con el consumo y la publicidad al tabaco. Según el nuevo escenario, estará prohibido, a riesgo de recibir multa, fumar en todas las reparticiones de la administración pública, así como en todos los recintos de trabajo, salvo en lugares al aire libre o habilitados para fumar, o sea con ventilación y aislados herméticamente de las demás dependencias.
Las disposiciones generales de la nueva ley, como la prohibición de la venta a menores de 18 años y la de fumar en los colegios, aeropuertos, lugares de uso público, tienen amplio consenso incluso en el negocio de la industria tabaquera.
“Queremos vender un producto regulado y destinado al consumo adulto. Los mayores hacen muchas cosas con más o menos riesgo: votar, casarse, viajar en avión. En la medida que los riesgos sean sopesados, gracias a la información disponible, la persona puede perfectamente tomar decisiones. Estamos hablando de gente adulta; con los menores no nos interesa comunicarnos”, dice José Vicente León, gerente de Asuntos Corporativos de Chiletabacos, la filial en el país de la transnacional British American Tobacco (una de sus accionistas mayoritarias es la Reina Isabel II de Inglaterra), que controla el 95% del mercado.

MECENAS Y LOBISTAS

En mayo de este año, el Congreso comenzó la tramitación de un proyecto de ley inspirado fundamentalmente en la experiencia española. Desde el inicio, Chiletabacos, que aporta 600 millones de dólares al año en impuestos, anunció oficialmente que haría lobby para defender sus intereses en el Congreso. De paso instaló su posición como un ejemplo de la necesidad de regular el “cabildeo”, una práctica común en Estados Unidos (que tiene una ley restrictiva en cuanto a tabaco, pero no ha firmado el Protocolo de Kioto para reducir contaminantes) y también en el resto de Europa. Según reconoció Michael Hardy, gerente general de Chiletabacos, que el año pasado ganó 23.500 millones de pesos, la empresa se contactó con 44 senadores. Fueron escuchados por 19 de ellos fuera de la Comisión de Salud, la instancia donde se discutió el proyecto.
Las conversaciones surtieron efecto. En principio, los puntos de venta debían estar 300 metros alejados de la puerta de los colegios. Y la misma distancia debía separarlos entre sí. Finalmente, el límite que se acordó es de 100 metros contados desde la puerta del establecimiento, siguiendo lo estipulado en la Ley de Alcoholes.
El proyecto debía aprobarse el miércoles de la semana pasada en el Senado, pero los parlamentarios agotaron el tiempo discutiendo sólo uno de los dos artículos sobre los cuales existe un acalorado conflicto: el que restringe totalmente la publicidad para los productos “fabricados con tabaco”, salvo en los puntos de venta y acompañados de una advertencia elaborada por el Ministerio de Salud, que deberá pegarse fuera del local.
En la práctica, prohibir la promoción del tabaco especialmente en espectáculos “deportivos y artístico-culturales” significa que Chiletabacos dejaría de patrocinar las iniciativas educacionales y culturales, para lo que destina casi 360 millones de pesos al año. Entre las instituciones beneficiadas han estado la Corporación de Amigos del Teatro Municipal, el Museo de Arte Contemporáneo, el Concurso de Cuentos Paula y las clásicas tertulias gratuitas de Tobacco & Friends, donde un escritor dialoga con el público. “De aprobarse la ley, aunque no está explícito, esas iniciativas deberían terminar”, asegura José Vicente León. La tabacalera también apoya, a través de becas y programas especiales, a las universidades de Chile y Católica, además de otros establecimientos privados, como la Universidad Finis Terrae. Si se aprueba la ley tal como está, Chiletabacos tendrá un plazo de tres años para terminar con toda clase de publicidad.

EN NOMBRE DE LA LIBERTAD

La disposición fue aprobada en medio de acusaciones contra la senadora Evelyn Matthei (UDI), que, según la Organización de Consumidores (Odecu), está cuidando los intereses de la tabacalera. Antes, el diputado Fulvio Rossi la acusó de lo mismo. La senadora le respondió poniéndolo en la categoría de los “diputadillos que se creen bonitos”. Como se ve, el nivel de la discusión no es muy alto, pero el concepto que más invocan los parlamentarios a favor de suavizar la ley es “libertad”. En la discusión en el Senado en la sesión del 8 de junio, cuando el proyecto fue aprobado en general por la sala, la senadora Evelyn Matthei, que no contestó los mensajes de LND, se mostró partidaria de permitir la publicidad en lugares donde sólo puedan acceder mayores de edad, como los cines, donde se podría fiscalizar.
“El cigarro hace mucho daño, y aun así hay personas que deciden fumar, que se encuentran dentro del ámbito de la libertad. Lo mismo ocurre con otro tipo de actividades que causan daño, como el alcohol y la obesidad. No le corresponde a la ley determinar lo que un mayor de edad puede o no puede ver, aun cuando se trate de publicidad de un producto dañino, pues constituye una forma de censura, respecto de la cual soy contraria”. A pesar de contradecir sus principios libertarios, Evelyn Mathei votó a favor de suprimir casi por completo la publicidad. No así el senador designado Jorge Martínez Busch, quien no quiso transar sus convicciones al respecto: “Acá, la voluntad de elegir está obstruida porque le estamos enseñando a la gente que lo que dice el ‘Papá Estado’ se hace; estamos creando un grupo de ciudadanos borregos. Pudo haberse resuelto poniendo disposiciones especiales a la propaganda del cigarrillo”, dijo el ex almirante a la prensa el día de la votación.
Es la primera vez que personas como Martínez Busch, Evelyn Matthei y el filósofo y jurista español Antonio Escohotado, autor de una nutrida bibliografía a favor de la despenalización del consumo de las drogas, están de acuerdo. “Que las leyes prohíban o impongan actos por nuestro propio bien dejó de ser legítimo ya en 1789, al reconocerse los Derechos del Hombre y del Ciudadano, gracias a lo cual, en vez de súbditos-párvulos, empezamos a ser tratados como mayores de edad autónomos”, escribe Escohotado.

LOS TALIBANES

En el Senado generó debate la discusión que restringe el consumo de tabaco en lugares de esparcimiento como bares, restaurantes y discotecas. El senador Andrés Zaldívar (DC) votó a favor de la idea de legislar, se declaró “fumador arrepentido” y dijo que le parecía “exagerado” prohibir fumar en un bar, ya que “las personas que van a un bar saben que ahí hay humo y alcohol”. El senador Jaime Gazmuri llamó la atención sobre el peligro de aprobar una ley tan restrictiva como la italiana, que prohíbe fumar en bares y restoranes. Los parlamentarios encontraron un punto medio y arbitrario en la siguiente disposición: en los bares y restaurantes que tengan 80 o más metros cuadrados, deberán habilitarse para fumadores lugares herméticos y completamente aislados del resto.
Un 60% del local debe ser para no fumadores. Si el establecimiento tiene menos de 80 metros, deberá definirse para fumadores o no fumadores. Para el Ministerio de Salud, el límite eran 50 metros cuadrados. “Si hubiera sabido que el límite era negociable, hubiera pedido 200”, dice Fernando de la Fuente, presidente de la Asociación Chilena de Gastronomía, para quien “esta legislación talibana (porque ir a un restaurantes una opción) será un golpe duro para el negocio de la hospitalidad”. La ley también incluye a los casinos, que debiera proliferar cuando el nuevo marco que los regula entre en vigencia. Difícil imaginar a los jugadores calmando su ansiedad en un lugar hermético lejos de la ruleta. “Esta legislación, basada en estudios hechos en el extranjero, no considera la cultura nacional y es prácticamente infiscalizable, al menos en los 8.700 establecimientos entre Arica y Punta Arenas”, remata Fernando de la Fuente. Otra práctica cultural criolla que tiene sus días contados es la vieja y querida venta de cigarritos sueltos en los quioscos de la puerta de los liceos. A no ser que tengan más de 80 metros y dispongan de una cápsula hermética para que los chiquillos no contaminen a los viandantes. LND

1 comentario:

Anónimo dijo...

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