miércoles, junio 07, 2006

Salud en Chile: Depresivos, engañados y desconfiados

Por Víctor Hugo Durán

Muchas cosas en paralelo y sin orden están sucediendo en el sector salud chileno, pero desgraciadamente otros conflictos han impedido más profundización de los temas.
Veamos un poco qué ha pasado y tal vez algunas causas. Hace algunos días, la Superintendencia de Salud dio a conocer un sondeo que reflejaba que 42% de la población chilena sufre de angustia y depresión. Este dato es realmente complicado y bastante distante de las cifras estimadas por la Encuesta Nacional de Salud de 2003, donde se planteaba que cerca del 25% de la población manifestaba sentirse deprimida en el último mes. ¿Qué pasa en Chile? ¿De verdad estamos tan mal desde el punto de vista afectivo? Tal vez es momento de que sociólogos y sicólogos indaguen en esta visión pesimista de la sociedad. Pero es cosa de hablar con cualquier "persona de a pie" para que los comentarios sean los mismos: exceso de trabajo, inseguridad laboral, sueldos precarios, problemas de transporte, delincuencia brutal, inequidad en la distribución de la riqueza. El precio del cobre llega a niveles históricos, pero nuestros escolares reclaman por mejor educación, dignidad en sus colegios con baños limpios y comedores adecuados. Es decir, muchos chilenos que esperaban cambios y progreso sienten que las grandes cifras no les llegan e incluso la riqueza ni les gotea. Los chilenos, en general, no se sienten parte del desarrollo del país. En julio, la depresión pasará a ser una de las nuevas prioridades del Plan AUGE para todos los mayores de 15 años. Hay que reconocer que el Gobierno ha hecho un enorme esfuerzo en este sentido, pues inicialmente esta patología sólo se brindaría a mujeres de 20 a 44 años. Ahora se amplió a todos los mayores de 15 años. Esperemos que sea una buena solución.
Otro tema. El Sernac determinó acusar a las grandes cadenas farmacéuticas de publicidad engañosa. Ello, porque tras indagar y comparar si existen los verdaderos "ofertones" de precios algunos días a la semana, se constató que ello no es real. Incluso es cosa de hablar con personas que consumen medicamentos en forma constante para escucharles que algunos productos de alto costo "se agotarían" los días de oferta y aparecerían a primera hora del día siguiente.
Pero el tema real aquí es otro. El mercado farmacéutico no ha podido ser regulado en Chile. Las autoridades sanitarias han carecido de voluntad real para fijar regulaciones. Más de 90% del mercado se concentra en tres grandes cadenas. A fines de los 90 se intentó fijar criterios para proteger a los consumidores, que no se cambiaran los productos de la receta en las farmacias y que todos los laboratorios cumplieran con estándares de calidad (las normas GMP, postergadas una y otra vez, pese a que debían estar vigentes en todos hace más de un año). Las farmacias en cadena ahora asfixian a los laboratorios, pero estos, en su mayoría, no realizan estudios que certifiquen la bioequivalencia de sus productos "similares" o "copias". A eso se suma una violenta publicidad de farmacias y laboratorios que no contribuye a un uso racional de los fármacos.
Una noticia preocupante. Nacieron siamesas en Chile. Lo grave es que comparten hígado y corazón y es imposible separarlas. Más preocupante aún es que se revela un inadecuado sistema de seguimiento de embarazo en la salud pública. Los chilenos, en general, han perdido la confianza en sus sistemas de salud. Que el privado trata mal y carece de recursos y que el privado es extremadamente oneroso y son pocos los que acceden a él. En general, la gente cree que los médicos sólo quieren ganar dinero y las isapres tratar de engañarlos con la "letra chica de los contratos". Los médicos temen que los pacientes los acusen por presuntas negligencias médicas y las isapres desconfían de todos por millonarios fraudes cometidos con los permisos médicos. La relación está rota hace mucho tiempo y hasta ahora ni médicos, ni seguros, ni Gobierno y mucho menos los pacientes, han hecho propuestas concretas para mejorar esta situación.

Pero cerremos con una buena noticia. Por primera vez los servicios primarios de urgencia atenderán los fines de semana en la tarde las enfermedades respiratorias. Esta innovadora medida del ministerio de Salud está pensada con mucha inteligencia, pues pretende evitar los atochamientos en los hospitales o que la gente espere hasta el día lunes para llevar a sus niños a un consultorio primario, lo que agrava los cuadros respiratorios. En un adecuado sistema en red, este tipo de recientos deberían operar las 24 horas ininterrumpidamente, pero el costo es alto. Por eso, se generan condiciones que quieren impedir las hospitalizaciones innecesarias. En la web del ministerio de Salud (www.minsal.cl) se pueden encontrar las clásicas recomendaciones: no hacer cambios bruscos de temperatura; lavarse las manos después de estar con enfermos; lavarse las manos tras estornudar; no usar calefacciones contaminantes; no fumar al interior de las viviendas y frente a niños o ancianos; evitar sitios con alta concurrencia y acudir de inmediato a un centro asistencia ante síntomas de obstrucción respiratoria, en especial si se trata de niños de menos de seis meses.

No hay comentarios.: